Sucesos
Asesinaron a un obrero en una fiesta de Antímano
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Edwin Alexánder Gudiño Pacheco estuvo entre las 37 víctimas de muerte violenta que ingresaron a la morgue de Bello Monte, desde el viernes hasta el lunes, cuando fue registrado su asesinato.

Familiares contaron que Gudiño Pacheco trabajaba como obrero independiente y que el sábado pasado a las 11:30 pm se reunió con un grupo de amistades en el sector Las Torres de la parroquia Antímano. Dos horas más tarde, se formó una pelea entre dos hombres. Insultos, gritos y golpes no alejaron a los vecinos que se reunían todos los fines de semana, para librarse del estrés laboral.

Testigos afirmaron que quienes peleaban se disputaban la compañía de una mujer. Uno de ellos resultó el ganador, se quedó con la mujer y la celebración continuó en la cuadra del barrio. Luego el perdedor regresó con otros hombres para acabar con la fiesta de la manera más drástica: dispararon al aire, contra vehículos y paredes del sector. Una bala impactó contra Edwin Alexánder, quien se encontraba en una pared y la sangre le manaba de la cabeza. Entonces conocidos y familiares comenzaron lo que se convertiría en una odisea para brindarle al herido, las primeras atenciones médicas.

Recorrido. El hospital Miguel Pérez Carreño fue la primera opción, pero en ese centro asistencial les dijeron a los familiares que el tomógrafo estaba inhabilitado. Dada la urgencia producto de la herida, la víctima de 22 años de edad fue trasladada a la clínica Loira en El Paraíso donde le indicaron que no lo podían recibir porque se trataba de un herido por arma de fuego.

Familiares de Gudiño Pacheco no agotaron los esfuerzos y decidieron llevarlo a Clínicas Caracas donde les cobraban 7,5 millones de bolívares. Mireya Pacheco, madre de la víctima, relató: “¿De dónde íbamos a sacar esa cantidad de dinero? Pudimos haber llegado a un acuerdo de pago y entre una cosa y otra mi hijo se murió en la sala de emergencia. Luego sin siquiera haberlo revisado, quisieron cobrarnos 5 millones para entregarnos el cadáver, porque murió dentro de la clínica y eso implicaba un protocolo de ingreso. Nos negamos y fue cuando llamamos al Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas para que hicieran formalmente el retiro del cuerpo, que luego fue llevado a la morgue de Bello Monte”.

Pacheco se preguntó respecto al Pérez Carreño: “Cómo es posible que un hospital, supuestamente de la revolución, no tenga o no sirvan los aparatos de última tecnología”. Añadió que en este país el que no tiene dinero se muere, porque las clínicas no prestan apoyo. “No importa que no lo operen, pero al menos tengan consideración con los pobres. Mi hijo no era ningún delincuente. Murió por estar en el lugar y hora equivocada, solo porque otro loco sacó un arma y comenzó a disparar”, finalizó.

Rosibel Cristina González – El Nacional