Sucesos
Fiestas “Sound Car” causan terror en zona de Pinto Salinas
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“Se está poniendo fea la cosa”, comenta un vecino de Pinto Salinas entre dientes. No se atreve a decir mucho de cómo se vive en el barrio porque sabe que le puede costar caro.

El panorama turbio -producto de acción hamponil de las últimas semanas- ha obligado a vivir en una especie de toque de queda. Se vive mal, con miedo.

Los tiroteos son constantes y las fiestas públicas parece que llegaron para acompañar los actos delictivos.

En el último “show” que realizaron el 5 de Julio (Día de la Independencia) el resultado fue fatal: tres muertos y cinco heridos. La balacera que acabó con la celebración, denominada “Sound Car”, se desató a las 4 y media de la madrugada.

La multitud se aglomeró en el estacionamiento entre los bloques 2 y 3. Lugar ideal donde instalaron la miniteca Zona Móvil y exhibieron cuatro vehículos “Tunning” traídos desde Caricuao y Valles del Tuy.

En Pinto Salinas hubo acuerdo de paz entre las bandas armadas de la zona. Así revela un informe de la policía científica, avalado por los vecinos.

“Los delincuentes se transaron para crear un grupo fuerte. Hubo acuerdos”, detallaron fuentes policiales. Sin embargo, ese diálogo fue violado el 5 de Julio y se midió el poder de fuego de varios sujetos.

“Se dice que la balacera fue producto de una pelea entre mujeres, que luego fue protagonizada por varios malandros de la zona”, reveló el vecino.

Esa lid le provocó la muerte a Oswal Enrique Mijares Aguilar, de 21 años, y a Jhoseph Javier Méndez Miró, de 24.

Al parecer, según detalles del Cicpc, el ataque fue una venganza hacia ellos. Al menos el último sujeto mencionado estuvo preso.

El tiroteo dejó cinco heridos, de los cuales uno falleció al día siguiente en el Hospital Clínico Universitario. Se trata de una mujer de la zona. No especificaron su nombre.

Estas fiestas públicas son organizadas por un sujeto conocido como “Guillermo”.

Los vecinos lo saben, incluso, se han hecho promociones en los bloques para que todos se enteren del evento.

“Para la del sábado (4 de Julio) pidieron permiso a las juntas de condominio de ambos edificios (2 y 3), pero una se negó. Finalmente la fiesta la hicieron y ya conocemos el saldo”, detalló un vecino.

Cuando se hacen estos “shows” nadie duerme. La música y las balas lo impiden.

El espacio ubicado detrás del bloque 2 -donde los vehículos ‘aliñados’ son exhibidos con luces de neón y reguetón o salsa- es conocido como “la jardinera de la muerte”.

Su nombre se debe a la cantidad de víctimas que han caído por varias razones: a tiros, a puñaladas o por drogas.

Los vecinos de Pinto Salinas solicitan ayuda para evitar que estas fiestas se realicen.

Tienen dos módulos de la Guardia Nacional cercanos, además de la sede del Cicpc en Simón Rodríguez.

Pero existe un elemento clave, los vecinos presumen que “los delincuentes tienen pacto con los funcionarios para que no actúen cuando ellos deciden hacer fiestas públicas o caerse a tiros”.

FUENTE: DEIVIS RAMÍREZ MIRANDA –  EL UNIVERSAL