Sucesos
Impunidad incentiva ataques contra efectivos policiales
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Un funcionario adscrito a la estación número 2 de la Policía Nacional Bolivariana ubicada en la calle El Comercio de Catia resultó herido, luego que motorizados atacaran el punto de control en que se encontraba de guardia.

El herido fue identificado como el oficial agregado Edwin Mendoza Serrano, a quien le diagnosticaron trauma de impacto en el pecho como consecuencia de haber recibido un tiro en el chaleco antibalas.

Este es el segundo caso de ataques contra funcionarios policiales ocurrido en la Gran Caracas en las últimas 48 horas, este martes un funcionario de la Guardia Nacional se enfrentaba a un sujeto que atracaba a un efectivo de Polivargas, logrando herir y capturar al agresor.

A estos golpes criminales debe agregársele la situación que se vive en el estado Aragua, donde hay un claro enfrentamiento entre organizaciones delictivas y fuerzas del orden público que hasta la fecha han arrojado como saldo el ataque a tres sedes del Cicpc y la muerte de siete presuntos antisociales implicados en los hechos.

Impunes y envalentonados

A juicio del criminólogo Javier Gorriño, la situación que se vive a nivel nacional, “es clara consecuencia del envalentonamiento que hay entre sectores criminales como consecuencia de la impunidad y el vedado respaldo que reciben del gobierno nacional al permitir la existencia de territorios denominados zonas de paz, en los que las autoridades policiales no tienen entrada”.

Gorriño, explicó que a diferencia de los años 90, cuando se asesinaba a un efectivo policial o militar a las pocas horas se sabía el nombre del criminal y se daba por seguro que el atacante sería capturado y enjuiciado.

“Hoy la muerte de un funcionario policial es una estadística más y lo más grave es que el asesino adquiere lo que se denomina el cartel, o sea liderazgo entre bandas amigas y enemigas”.

El abogado agrega que además hay un tema que complica el problema de la inseguridad y es la existencia de las denominadas zonas de paz, “que no son más que refugios de delincuentes, bajo la supuesta característica de áreas seguras para la colectividad, pero que en realidad lo que hacen es generar más inseguridad al ser áreas en las que la presencia policial es nula y la seguridad queda en manos de grupos parapoliciales”.

“Entonces cuando los funcionarios actúan en estas zonas, vienen las lágrimas de cocodrilo, los grupos salen con el cuento de que como no los dejan tranquilos entonces regresarán al delito y como consecuencia de eso llega el amedrentamiento contra los policías, los memorándum y las sanciones, lo que ocasiona que los delincuentes se midan como iguales con los efectivos”.

El expolicía y especialista en criminología, señala que esta situación termina desmoralizando a cualquier integrante de los cuerpo de seguridad.

Finalmente recomienda que se reconsidere la estructura funcional de las Zonas de Paz, “no es que las eliminen, pero no pueden existir zonas grises en las que el Estado no actúa, es necesario corregir eso y que el imperio de la justicia quede únicamente en manos de la Nación, antes que sea tarde”.

Fuente: El Universal