Sucesos
Ladrones matan a maestra por no dejarlos entrar a robar
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Andreína Mercedes Figueroa recibió dos balazos y murió camino al hospital. Sus homicidas huyeron con las manos vacías. La familia presume que querían una Bronco propiedad de su pareja. Creen que los vecinos ahuyentaron a los delincuentes

 

La maestra Andreína Mercedes Figueroa Andrade, de 28 años, no asistió ayer a clases. Unos delincuentes la mataron ayer, a las 4.30 de la mañana, en la sala de su residencia.

 

A los tres ladrones los sorprendió la docente cuando forzaban la protección de la entrada principal de la vivienda, en el parcelamiento Los Domínguez, sector El Níspero. Una mano buscaba al tanteo la manilla para abrir la puerta, Figueroa sin pensarlo la aplastó con la reja.

 

Alguien contuvo el grito, pero segundos después dos proyectiles traspasaron el latón y atravesaron el cuerpo de la mujer: uno en el pecho y otro en el brazo derecho. Las detonaciones despertaron a sus dos niños y a su pareja, todos corrieron a la sala.

 

Un arma sobresalía por la abertura y una voz desde afuera exigía las llaves de la Bronco. El esposo de Figueroa no pensó, tomó el manojo y lo arrojó. Los tres desconocidos corrieron hasta el estacionamiento, pero no pudieron huir con el botín. Los vecinos escucharon el llanto y los gritos de los niños y corrieron a auxiliarlos.

 

En Los Domínguez nadie regresó a su cama. Los allegados buscaron cómo auxiliar a la maestra, la montaron en un carro y la llevaron al Hospital Doctor Raúl Leoni, en El Marite. Allí no habían los medicamentos ni las condiciones para atenderla. Los médicos llamaron a una ambulancia. Antes de que llegara, para trasladarla al Hospital Universitario de Maracaibo, la paciente falleció.

 

Desconsuelo

 

En la morgue su esposo no tenía fuerzas ni para hablar. Con una toalla secaba sus lágrimas y se culpaba de la desgracia. Cree que su rutina diaria condenó a su familia. Suele salir a trabajar a las 4.00 de la mañana, pero ayer se sintió mal de salud y decidió quedarse en cama. “Me estaban esperando. Estoy seguro de eso. Querían la camioneta”.

 

A Figueroa la describieron como una mujer luchadora, con sueños de surgir. Terminó de estudiar el técnico superior universitario embarazada de su segundo hijo. Esperaba que su bebé, de dos años, cumpliera cuatro para comenzar la licenciatura. Quería ser un ejemplo para los niños.

 

Los vecinos de la parroquia Antonio Borjas Romero desconocen el paradero de los atracadores. Indagan en la zona quiénes son. Creen que son de la comunidad o de una barriada cercana. Conocía muy bien la zona. Todos huyeron a pie.

 

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(Con información de La Verdad)