Sucesos
Muere en Chile joven tachirense por intentar frustrar un atraco
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Un joven tachirense murió en un hospital de Santiago de Chile, tras cuatro días debatiéndose entre la vida y la muerte, a causa de las puñaladas que le infirieron unos atracadores.

Danny Argenis Hernández Carreño, de 25 años de edad, quien vivía en Palo Gordo, municipio Cárdenas, había dejado sus estudios y el trabajo que por dos años desempeñó en una estación de servicio del Táchira, para viajar a Chile en busca de un mejor porvenir económico.

Se dijo que ese jueves -15 de febrero- se dirigía a su casa, cuando al pasar por una plaza de ese país sureño se percató que dos sujetos armados de cuchillos sometían a una dama (también venezolana), por lo que intentó defenderla, ignorando que escondidos se encontraban otros hampones, que procedieron a atacarlo.

El muchacho trató de correr, pero fue en vano. Una primera herida, en la espalda, hizo que se desplomara, momento que fue aprovechado por los delincuentes para seguir hiriéndolo, causándole daños en un pulmón y arterias, lo que le originó una hemorragia interna.

Se dijo que personal médico de la Clínica Dávila, a donde fue trasladado casi sin vida, logró reanimarlo. A través de las redes sociales, otros venezolanos solicitaron para él, al menos 50 donantes de sangre, pero pese a todos los intentos, el muchacho murió este lunes.

La madre de Danny, quien al ser informada del ataque a su hijo viajó a Chile, tuvo la oportunidad de pasar junto a él sus últimos minutos de vida.

Unos días antes de este lamentable crimen, el 13 de febrero, otro venezolano fue asesinado en Chile, en circunstancias similares.

Se trataba de Wilis Barroso Ramírez, un expolicía oriundo de Maracaibo, de 38 años de edad, quien trató de frustrar un robo en una calle de Talcahuano, en la zona centro-sur de Chile.

Barroso iba con un amigo por la calle Barros Arana, en el sector Bilbao, donde un joven los interceptó para despojarlos de sus pertenencias. El expolicía trató de repeler la acción y en medio del forcejeo recibió varias puñaladas.

Miriam Bustos- La Nación