Sucesos
Rescataron 8 cuerpos y parte del helicóptero ruso siniestrado en diciembre
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El sábado en horas de la tarde el equipo de búsqueda logró rescatar 8 de los 13 cadáveres que se encuentran dentro del helicóptero ruso MI7V5, siglas EV0796. Los cuerpos fueron trasladados a Puerto Ayacucho para empezar el proceso de reconocimiento y también localizaron la caja negra que fue entregada a expertos para estudiar las causas del siniestro.

Los especialistas, que continúan su labor, no han podido extraer los cinco cuerpos que quedan dentro, pues están atrapados en la cabina de carga entre los dos motores y la transmisión de la aeronave.

El Ministerio Público informó que el aparato siniestrado el 30 de diciembre de 2016 se encuentra en Caño Yagua, municipio Atabapo.

El viernes los rescatistas lograron llegar hasta los restos del helicóptero, luego de descender a través de un winche desde 318 metros de altura y se disponían a picar el aparato. Allí divisaron 3 cadáveres de los 13 tripulantes que habían salido de Puerto Ayacucho con dirección a La Esmeralda.

Según el análisis de Enrique Martín Cuervo, especialista en Operaciones de Búsqueda y Salvamento que colaboró con la Fuerza Armada Nacional Bolivariana para encontrar la aeronave del Ejército, existía poca probabilidad de hallar sobrevivientes.

Explicó que la aeronave cayó en picada, en el impacto la cola se partió en el encastre con el fuselaje y fracturó el helicóptero. Cree que esto produjo daños en el radio impacto (ELT) que transmite una señal de emergencia y que por tal motivo no pudieron escucharla y el satélite tampoco la captó.

“La lógica indica que esos tres cuerpos que vieron son los que están en la cabina de mando, es decir, el piloto que va a la derecha, el copiloto que está en la izquierda y el ingeniero de vuelo que va en medio de ambos; todos ellos tienen los cascos puestos, son fáciles de reconocer. El helicóptero cayó de nariz”, indicó. Las ventanas no se rompieron, sino que quedaron deformadas por lo que solo se podían observar cajas y zapatos. Para el reconocimiento de los cuerpos, enfatizó, trabajan bajo el mando de supervisión del fiscal aeronáutico nacional, José Gregorio Morales.

Martín Cuervo, con vasta experiencia en accidentes aéreos y quien dirigió la labor de localización de la avioneta en la que viajaba el animador Renny Ottolina, siniestrada en el Ávila en 1977, dijo que es difícil determinar las causas del accidente. Indica que se debe esperar alrededor de seis meses para obtener los resultados de la caja negra.

De acuerdo con su análisis, los primeros ocupantes en fallecer fueron los civiles, porque iban en la cabina de atrás en donde se encontraba el material de carga, que pesaba aproximadamente una tonelada. “Ese tipo de aparato tiene dos motores de 400 toneladas, la transmisión tiene el mismo peso y, como cayó en picada, todo se mueve y deja sin vida a los ocupantes de la cabina de carga”, señaló.

El siniestro más complejo de la historia. Martín Cuervo, miembro de la Organización Rescate Humboldt, consideró que este es el accidente aéreo más grande y complejo ocurrido en el país debido a la zona y las condiciones climáticas. Reconoce el trabajo realizado por la FANB que, aseguró, escuchó las sugerencias de los especialistas civiles y se dedicó a la búsqueda del MI17V5. Indicó que cerca de 6.000 personas, entre militares, civiles e indígenas, estuvieron involucradas en el hallazgo. También participaron expertos satelitales desde Francia y China, además del grupo que él dirige.

Sus 40 años de experiencia en la materia le permitieron intuir la poca posibilidad de que los pasajeros sobrevivieran. “No pasan de 4 días después del siniestro. Nunca creí en la hipótesis de que hubiesen salido con vida del helicóptero, porque no se encontraron caminerías ni alguna fogata que diera señales de humo. Empezamos a buscar en las montañas porque lo más lógico era se estrellaran contra alguna. Tampoco salieron caminando a las poblaciones cercanas; vale destacar que Santa Bárbara es una de ellas y está a 15 minutos de vuelo. Era imposible”, aseveró.

A pesar de las críticas al Ejército debido a la tardanza en localizar e informar sobre el siniestro, el especialista defendió al sector castrense. “Aquí hubo un accidente lamentable y, aunque soy opositor, reconozco que han trabajado desde que se enteraron, porque los militares son una familia. Hay todo un ejército triste. No hubo hermetismo. Ellos no hablan y no porque sean de un bando o de otro, sino porque por su formación son así en cualquier parte del mundo”, enfatizó.

Apoyo del Ministerio Público “Operación Esperanza 2017”

Con el nombre de Operación Esperanza 2017, la Fiscalía envió un equipo integrado por odontólogos, forenses, patólogos, radiólogos, antropólogos auxiliares de autopsia, genetistas adscritos a la Unidad Criminalística contra la Vulneración de Derechos Fundamentales del Área Metropolitana de Caracas. También se encuentra el equipo de la coordinación criminalística de campo y expertos en siniestros, adscritos a la Dirección Técnico-Científica y de Investigaciones, quienes permanecen a 50 millas náuticas de Caño Yagua, municipio Atabapo, estado Amazonas, lugar del siniestro. En el helicóptero había 4 fusiles AK-103 y una pistola Beretta 9mm, armas de reglamento de los militares que fueron entregadas a la División de Contrainteligencia Militar. El ente puso a disposición de los familiares de las víctimas un grupo de psicólogos y trabajadores sociales para que les brinden atención.

SCARLETT NESSI -EL NACIONAL