Sucesos
Reubican a maestros víctimas del hampa
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En marzo a Mariela Uzcátegui (nombre ficticio para proteger su identidad) le dieron un lapso de 30 días para que renunciara al plantel donde dictó clases por más de cinco años y se fuera a otra zona. Ella trabajaba en una escuela estatal en la parroquia El Cumbo de la población de Barlovento, estado Miranda, declarada como zona de paz.

El ultimátum se lo dio un grupo hamponil que le declaró la guerra a su primo, quien forma parte de una organización delictiva rival. Ambas bandas se disputan el territorio para mantener el liderazgo en materia de robo y extorsión. La docente pagó las consecuencias de un pleito de vieja data que no le corresponde.

“A mi primo lo amenazaron con matar a su familia, todos corríamos peligro. Para conservar mi empleo tuve que pedir traslado a otra zona más segura en la región de Barlovento. Logré que me reubicaran y estoy más tranquila”, expresó.

Según Juan Maragall, secretario de educación del estado Miranda, cerca de 20 educadores de los planteles ubicados en los sectores El Colorado y Los Hernández han sido desplazados a otros centros de estudios por razones de seguridad. Esta situación también ha provocado el retiro de alumnos. “En la escuela de El Cumbo la población de inscritos bajó de 500 a solo 100 estudiantes”.

Son víctimas de amenazas por las reglas que imponen los grupos armados que allí operan. De acuerdo con Maragall, a varios maestros los condenan por ser familia de algún antisocial, perteneciente a una banda enemiga. También los asaltan o simplemente los amedrentan para imponer su poderío. “Los cuerpos de seguridad tienen poca capacidad de respuesta ante estos casos porque a esos sitios les prohiben meterse a acabar con el hampa. Son zonas de paz”.

Rosalía Berroterán, secretaria general del Sindicato Venezolano de Maestros del eje Petare – Barlovento, informó que en el municipio Acevedo estos grupos entran a varios colegios con pistolas de alta potencia, les roban las quincenas a los docentes y los celulares. “Conozco el caso de dos maestros que son de Aragüita y pidieron traslados para el casco central de Caucagüa porque están hartos de las amenazas. El año pasado mataron a una docente en Panaquire por denunciar el secuestro de su esposo”.

La gravedad del caso es tal que las reuniones sostenidas con el gremio para exponer el tema de las reivindicaciones salariales y otras mejoras, han sido concretadas en otros sectores más seguros para evitar que los roben o los agredan.

Hampa ramificada

Ramón Francia, directivo de la Federación Venezolana de Maestros en Miranda, destacó que no solo los docentes de Barlovento son blanco de amenazas y robos. En el plantel Eva de Terán, ubicado en Ocumare del Tuy, varios maestros cumplen horarios en la subregión porque no pueden dar clases porque tienen miedo.

Una educadora de esta institución, quien se mantuvo en el anonimato, contó que la escuela se encuentra en la frontera entre las comunidades Marare, Yarito, Cerrito y Mata de Coco. En esas zonas hay cinco bandas que protagonizan tiroteos.

“El pasado mes de marzo vivimos momentos de tensión porque a dos miembros de una banda les cortaron las cabezas y las colocaron en un muro cercano a la institución. Los muchachos y maestros vieron esa escena y tuvieron que recibir orientación para retomar las actividades. Por las amenazas la población estudiantil ha mermado. Antes de culminar el tercer lapso una representante retiró a su hijo de cuarto grado porque una banda le dijo que le daba 24 horas para irse. Un pariente cercano a ella tenía conflicto con los miembros de esa banda. No tuvo otra alternativa. Este tipo de retiros se ha convertido en una práctica común al extremo que el año escolar está por iniciarse y solo hay inscritos 15 alumnos en segundo grado. Se han suprimido secciones en otros grados”, dijo la docente.

Francia, manifestó que en la Unidad Educativa Estado Táchira, situada en el sector Rangel de Ocumare las situaciones de violencia que se suscitan en los alrededores han afectado el cronograma de actividades. “En varias oportunidades los maestros han suspendido las actividades escolares hasta que los tiroteos cesen”, dijo.

En el barrio Guaremal, una de las comunidades más peligrosas de Los Teques, hay 80 docentes. De esa cantidad, según Francia, 20 han solicitado reubicaciones a otras zonas más seguras por el hampa.

En las adyacencias de los colegios Santiago Mariño, Leoncio Martínez y 5 de Julio en Petare, según los vecinos, se reportan intercambios de disparos entre bandas rivales lo que pone en riesgo a los niños.

José Betancourt, jefe de la División de Relaciones Comunitarias de Polimiranda, informó que ha a través del Programa Semilla han establecido comunicaciones con los directores de las escuelas y liceos para actuar de manera preventiva cuando se presentan situaciones irregulares. También dictan charlas contra el bullying y drogas.

 

 

Con Información de: El Universal Natalia Matamoros