Sucesos
Un hombre murió quemado en colisión de dos motocicletas
Sucesos

Un hombre murió calcinado en una colisión entre dos motocicletas registrada en la vía que conduce a la población de San Diego de Cabrutica, en el municipio Monagas, a la altura del hotel turístico El Sol, al sur del estado Anzoátegui. Reseña: El Tiempo 

La víctima identificada como Héctor Felipe Aguilera, de 55 años, se desplazaba en una moto marca Bera, modelo B-200, color azul.

En el siniestro resultaron lesionados con quemaduras en el tórax y brazos, Juan Camacho (32), apodado Júnior, quien viajaba junto a Aguilera. También, Douglas Enrique González Espinoza (30), quien sufrió quemaduras en 50% de la superficie corporal, rostro, brazos y piernas, así como una cortada en la región frontal. Conducía una Vensun, modelo 200, color beige.

 

Versiones

Según testigos, eran cerca de las 7:00 pm del domingo, cuando máquinas se estrellaron de frente.

Un curioso que pidió no revelar su nombre, comentó que las motocicletas iban a exceso de velocidad. A los choferes no les dio tiempo de frenar.

Apuntó, que la Vensun tenía las luces apagadas y su conductor supuestamente estaba borracho.

Con el fuerte encontronazo, Héctor Aguilera, conocido cariñosamente como “chanta”, cayó encima de la Bera y las piernas le quedaron aprisionadas, por ello no pudo correr deslizarse antes de que explotar el tanque de la gasolina.

El cadáver chamuscado quedo tirado en el pavimento.

Mientras que Douglas Espinoza y Juan Camacho fueron auxiliados y trasladados al hospital de Pariaguán. De allí los refirieorn al general de El Tigre.

María Villasana, indicó que su esposo Héctor Aguilera pasó el día en su casa, ubicada en la calle Las Mercedes de la invasión 23 de Enero, en San Diego de Cabrutica. Se acostó a dormir a e las 6:30 pm, porque estaba cansado. Había construido un chiquero para los cerdos y sembrado yuca.

Su vecino Juan Camacho le pidió el favor de llevarlo al pueblo para buscar una moto que reparaban. En el trayecto ocurrió el siniestro.

“Mi marido no tenía ganas de salir, pero su amigo insistió tanto que se levantó de la cama y accedió a la petición”.

 

Fuente: Sol Vargas – El Tiempo