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El futuro de los aviones pasa por este fuselaje autoreparable
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Hacer que un avión comercial de varias toneladas de peso se eleve, vuele y llegue intacto al suelo es un proceso generalmente caro, costoso y que requiere una revisión constante del estado del fuselaje. Ahora, un grupo de ingenieros está investigando en un material para el fuselaje que se regenera solo.

 

La mayoría de aviones recientes, como el Airbus A350, tiene su fuselaje hecho a partir de composite. El composite, o materiales compuestos, son aquellos que resultan de la unión de dos distintos para conseguir la combinación de propiedades que no es posible obtener en los originales. Hace poco vimos un buen ejemplo con la pequeña maravilla futurista que es el nuevo helicóptero de Airbus.

 

Sobre el papel sus dos ventajas principales son mayor flexibilidad y aerodinamismo que el aluminio y además que tienen un ratio mayor de resistencia frente a peso, lo que hace al avión más ligero y que gaste, por tanto, menos combustible. ¿El problema? También son susceptibles a la fatiga y al desgaste que sufre cualquier material, especialmente los que se someten a condiciones extremas como los que forman parte de un avión.

 

Dos ingenieros del Sir Lawrence Wackett Aerospace Research Centre, en Australia, están intentando resolver ese problema creando un material que, en esencia, se “cura” solo. No es algo especialmente nuevo, si lo llevamos a un terreno más cotidiano las carcasas traseras de algunos teléfonos como el Flex de LG G2 son capaces de autoregenerarse frente a arañazos y raspaduras pasados unos segundos.

 

En el caso del composite empleado en el avión, este está relleno de microcápsulas de polímero que, una vez se produce una microfractura en el fuselaje, se rompen con él rellenando el hueco con resina y reparando de manera efectiva el daño. Según sus responsables, el material puede pasar por 6 o 7 ciclos de autoreparación. Si por cualquier causa hace falta activar la reparación manualmente sólo hay que aplicar calor a todo el cuerpo de la nave.

 

¿La pega? El material resultante es aproximadamente un 10% más pesado que el composite actual para el cuerpo de algunos aviones. Y eso en una industria obsesionada con reducir costes y sujeta a regulaciones bastante estrictas es un problema importante. Las siguientes medidas pasan, por tanto, por conseguir reducir ese peso y refinar las propiedades del material para que la mezcla sea aún más efectiva en términos de regeneración.

 

Fuente: GIZMODO