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Las guarderías suecas ahora son digitales
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Mia, de 2 años, dibuja una letra con el índice sobre la pantalla y cuando la computadora exclama “¡Fantástico!”, bate palmas junto con ella.

Los niños de la guardería de la Escuela Internacional de Tanto, en el centro de Estocolmo, se están familiarizando con las nuevas tabletas iPad. Hay una para dos críos y el juego los vuelve locuaces.

“Les encanta jugar con esta aplicación. Es excelente para el aprendizaje de la pronunciación”, explica a la AFP la maestra, Helena Bergstrand.

La educadora, al igual que el 90% de sus colegas consultados por el municipio, asegura que las tabletas ayudan a motivar a los niños.

“Los iPad en seguida crean interés (…) ¡Les encantan!”, afirma, mientras camina en torno a la mesa para ayudar a quienes lo precisen. “Son más interactivas”, explica.

Ayudar al maestro, sin reemplazarlo

Jonas Linderoth, un investigador especialista en videojuegos de la Universidad de Gotemburgo, piensa en cambio que no se debe sobrestimar el valor educativo de los videojuegos y ve riesgos en poner tabletas entre las manos de niños tan pequeños.

“Esta tecnología todavía no estaba disponible hace tres años y ahora nos dicen que un jardín de infantes sin tableta es algo inimaginable”, afirma, y alerta: “La vida de un niño de tres años ya es bastante compleja” sin tanta tecnología.

Además, prosigue, las pantallas reducen el tiempo de las demás actividades. “La mayoría de los niños ya tienen acceso a la tecnología en sus casas (…) y cada vez hay menos padres que les leen cuentos. La educación preescolar tiene que compensar” esos cambios, señala.

Linderoth lamenta igualmente las concepciones futuristas de un aprendizaje sin mucho esfuerzo gracias a las diversiones educativas. “¡El verdadero aprendizaje exige trabajar duro!”, subraya.

Mia, cuando se cansa de las letras, pincha en una aplicación que le permite crear marionetas, y ve su rostro en la pantalla. La maestra le enseña a sacarse una foto y a superponerla sobre un personaje animado.

“En el preescolar, los niños siempre juegan; no se sientan durante las lecciones. Y están muy atraídos por los iPads. Pienso que sería un grave error privarse de ellos”, sostiene Helena Bergstrand. Pero una tableta es solo un complemento, aclara. “No puede reemplazar a un maestro, pero pueden sernos de una gran ayuda”, afirma. (Vía)